INTERCAMBIO JUVENIL “Dark side of the consumism” 25 octubre - 2 noviembre 2018

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“Participar en el intercambio “Dark Side of Consumism” ha sido una experiencia enormemente enriquecedora tanto a nivel personal como educativo.

Desde un punto de vista formativo, el proyecto me ha aportado nuevos conocimientos en lo relativo al impacto negativo del consumismo en el medio ambiente y en la calidad de vida. A través de los diferentes talleres organizados a lo largo del curso debatimos de temas tan cruciales como la importancia de reutilizar, de compartir coche o de apostar por luces de bajo consumo. En definitiva, entre todos los participantes exploramos soluciones vinculadas a adoptar hábitos de consumo responsable.

El curso me ha permitido, además, reforzar mis habilidades comunicativas en inglés. El hecho de compartir habitación con una compañera de habla no hispana y de desarrollar todas las actividades en inglés ha sido un gran plus a este respecto.

De igual modo, convivir durante una semana con personas de muy distintas nacionalidades ha sido un aspecto muy positivo. Conocer de primera mano cómo viven, cómo piensan y qué caracteriza a otros países me ha permitido ser consciente de cuán pequeñas son las diferencias, más allá de cuestiones climáticas, gastronómicas o lingüísticas.

Por todo ello, no puedo por más que agradecer a la Asociación Europa 2020 por la gran oportunidad que me brindaron al seleccionarme para participar en este curso”.

Carmen


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“Para mi ha sido una experiencia enriquecedora en todos los sentidos.

Primero de todo me ha aportado mucho culturalmente, cómo es obvio, al conviviendo una semana con personas de 8 nacionalidades distintas, y en un país completamente desconocido para mi. También he mejorado muchísimo mi inglés, lo que es un gran punto a favor. En cuanto a las actividades han sido bastante prácticas, eficientes y didácticas, las cuales no se hicieron aburridas y fueron muy entretenidas y dinámicas, a la par que aprendidas muchísimo.

 Pero por supuesto, me quedo con lo que me ha aportado personalmente. He hecho muchas amistades, y ha sido una semana inolvidable, llena de amistades, risas, aprendizaje... Sin duda ha sido una actividad que volvería a repetir ahora mismo, puesto que ha sido una semana fantástica y muy rica cultural y didácticamente”.

Alejandro


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“Esta experiencia comenzaba montada en un tren. De repente los que creía pasajeros de éste se volvían hacia mí y me recibían con un entrañable abrazo, de estos que señalan un cierto nerviosismo por no saber hacia dónde van y qué es lo que va a suceder.

Llegados al aeropuerto nuestra prioridad era que el grupo se terminara de componer, y de forma insofacta nuestra compañera Carmen apareció con su móvil en mano para regalarnos su primera sonrisa.

El viaje se nos hizo un poco largo, pero la puesta en tierra con un frío abrumador nos hizo despertar de un segundo. Fue rápida la localización del transporte que nos llevaba a la Pensión Cristina, pues en menos de dos horas de espera pudimos saludar a nuestro amigo Tolea.

Tras un papeleo reglamentario nos dispusimos a nuestras habitaciones, confortables, mucho más cálidas que el exterior y con un diseño acogedor. Tras la cena comenzamos a conocer a los primeros amig@s, Bulgaria, Letonia, Polonia… “Nice to meet you” la frase más pronunciada entre cervezas, y el primer día nos esperaba…

Las mañanas comenzaban enérgicas con algún energizer. Durante los dos primeros días organizamos las tareas del grupo, limpieza, normas…

Tolea organizó todo al milímetro y los tiempos dejaban poco descanso. El primer almuerzo llegaba y la disposición en mesa la conocíamos, siempre compartiendo con algún compañero de otro país, donde las conversaciones comenzaban a fraguar, comenzábamos a conocernos.

Las actividades que sucedieron los siguientes días fueron muy creativas, todo el grupo participaba activamente y con gran aportación. Los grupos siempre muy heterogéneos conformaban un buen haz, entre todos aportábamos diseño, originalidad, idioma e interés a las actividades.

Tras éstas, las noches llegaban, y las galácticas noches interculturales se aproximaban. Participamos en la primera de las dos en las que se dividieron. La mesa española estaba coloreada con típicos lunares andaluces así como acompañada de eternos manjares de nuestra gastronomía: jamón, queso, buen vino, carnemembrillo, mantecados… sin que faltara un rebujito que acompañar, lo que sucedió que en un visto y no visto desapareciera todo.

Tras llenar el estómago tocaba hacer la presentación de los países de esa noche, así como exponer nuestros típicos bailes. Nuestro país, como de costumbre, arrancamos a bailar con “la macarena” “aserejé” y alguna que otra tradicional que hizo alegrar la noche.

Las noches próximas a las interculturales seguían una misma línea, algo de música, luces sombreadas y buenas coreografías de bailes.

Las actividades continuaban y los debates comenzaban. El interés de todos creaba una buena incertidumbre en cada palabra y la participación animaba y guerreaba en nuestro discurso.

También pudimos disfrutar de visitas al bosque con diversas actividades y visita a la ciudad de Busteni.

La semana corría y el tiempo nos empujaba a ir finalizando las actividades. Todo lo adquirido, compartido y añadido teníamos que conformarlo y aunarlo en una documentación que perdurara.

Últimas conversaciones con nuestras compañer@s de habitación…

Y por último las visitas obligadas, Bran, Rasnov y Brasov nos despedirían de esta entrañable aventura.

Y sin duda, la despedida llegaba, conocer a nuestro “secret friend” y fundirnos en un abrazo…

Volveremos…”

Cristina

 

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